jueves 19 de marzo de 2009

Capítulo 5 (final)

Lo que vio ante sus ojos le pareció algo imposible, no podía creer lo que estaba viendo, pero por otra parte, era la ocasión perfecta para vengarse de las bestias que habían asesinado a su padre muchos años atrás. Como ya habréis supuesto, ante él se encontraban varios Drenk armados con sus armas características, unas largas hachas capaz de penetrar en cualquier material.

George desenvainó su espada y se dispuso para la pelea. Por su cabeza pasaron a la vez miles de pensamientos de su infancia, de su madre, de sus amigos, de Frat..........pero sobretodo, de como podía haber sido su infancia con la compañía de su padre, del que tan bien había oído hablar.

Los Drenk se acercaban cada vez más. El cuerpo de George se encontraba completamente en tensión, preparado para cualquier ataque. Las manos juntas asiendo la empuñadura de su espada, la cabeza erguida y las piernas flexionadas.

El primer Drenk se abalanzó sobre él, que a duras penas pudo esquivarlo, de hecho, recibió un pequeño corte en la cadera. Sin embargó reaccionó pronto ante la embestida del segundo, que antes de poder asestarle una estocada mortal, se encontró con el filo de la espada de George clavado en su estómago. Ya solo quedaban dos.
El que primero le había atacado volvió a la carga. George detuvo su ataque y de una patada le mandó al suelo, pero no pudo rematarlo ya que el tercero se le echaba encima. Detuvo su estocada, y tras varios duros ataques, consiguió desarmarle y acabar con su vida. Solo quedaba uno. Ahora todo sería más fácil. Y así fue, ya que en menos de un minuto, el último Drenk acabo en el suelo, perforado por la espada de George, que posteriormente fue envainada de nuevo, llena de sangre. Todo había acabado. Había sido una pelea fácil, sin prácticamente dificultades. Aquellos monstruos habían sido para George como muñecos de entrenamiento, sin embargo estaba seguro de que cuando llegaran las posibles batallas, si es que era admitido, que suponía que sí, los Drenk a los que se enfrentaría no serían tan fáciles de derrotar.
Ahora solo cabía esperar la decisión del jurado. La reja que protegía al jurado fue levantada y volvió a la gran y profunda abertura del techo de la que había salido y la pared corrediza de la que habían salido los Drenk se corrió de nuevo ocultando aquella oscura estancia.

sábado 19 de abril de 2008

Capítulo 5 (continuación)

Nada más pasar el gran portón, George quedó totalmente deslumbrado. Se encontraba en una sala cuadrada de grandes dimensiones, abierta a la luz del día, acababa de pasar de una oscuridad total a una claridad completa, por lo que sus ojos tardaron un buen rato en adaptarse a aquella circunstancia. A su derecha, al fondo de la sala, se encontraba una gran mesa rectangular donde un grupo de personas, que hacían al parecer de jurado, esperaban para dar comienzo a aquella prueba que George tanto ansiaba.
-Buenos días, joven - saludó la voz de una persona que seguramente hacía de portavoz.
-Buenos días - respondió George tímidamente. Sus nervios habían aumentado por momentos y apenas era ya capaz de sostenerse en pie, pensó que en cualquier momento se iría al suelo, sin embargo, se mantuvo firme, expectante.
- Has elegido algo que muy pocos habrían elegido - volvió a hablar la misma voz - te enfrentas a algo que podría acarrearte el propio final de tu vida, por lo tanto, tendrás una buena razón, ¿cual es?
Aquella pregunta pilló totalmente desprevenido a George, lo que hizo que respondiera aquello que él menos deseaba responder:
-La venganza por la pérdida de un ser muy querido...mi padre. Pensó que había metido la pata por completo, sin embargo, aquella contestación pareció no sorprender al jurado, que actuó como si aquella hubiera sido una contestación normal. ``Y tan normal´´, pensó George.
-Bien - volvió a hablar la misma voz - , ya es suficiente. Que comience la prueba.
Acto seguido, como por arte de magia, George pudo comprobar como una reja comenzó a bajar, venida de una gran y profunda abertura del techo, parándose justo antes de llegar al suelo, protegiendo al jurado, como si allí en la sala existiera la presencia de una gran amenaza que pudiera acabar con las vidas de todos los presentes en esa mesa rectangular.


Lo que George no había visto, es que, justo en la pared situada enfrente de la mesa del grupo de personas que hacía de jurado, lo que había sido una pared, se había convertido en una pared corrediza, que había sido desplazada hacia un lado dejando visible una gran estancia oscura, donde no se podía apreciar nada. Sin embargo, al cabo de unos segundos, unos atronadores rugidos comenzaron a expandirse por toda la sala.

miércoles 6 de febrero de 2008

Capítulo 5 (continuación).

Sin embargo, George, no estaba solo. Otro chico de su misma edad esperaba también de pie en frente de la puerta, preparado para cuando llegase su hora. Al cabo de unos minutos las puertas fueron abiertas desde el otro lado por unos soldados con las mismas vestimentas de aquellos dos que le habían cortado el paso a la corte minutos atrás. El chaval caminó hacía delante un tanto inseguro, se podían apreciar perfectamente sus nervios y temores. Estaba prácticamente temblando. Una vez hubo pasado las puertas, estas, volvieron a ser cerrradas, con rapidez, como no queriendo desvelar el secreto que ocultaban.
Aquella vez, George, si que hubo de esperar mucho tiempo a que le llegara su turno, lo que indicaba que las pruebas eran largas, y por lo tanto, duras y peligrosas. Volvió de nuevo a pasársele por la cabeza la duda de si debía abandonar aquella situación, o si debía seguir adelante, arriesgando su vida y la felicidad que su madre había ganado de nuevo tras muchos años de sufrimiento. Al final llegó a la misma conclusión a la que había llegado instantes atrás, y sin dudarlo, avanzó decidido hacia la sala una vez que las puertas se hubieron vuelto a abrir, invitándole a la vez que le advertían.

viernes 25 de enero de 2008

Capítulo 5 (continuación).

Ambos caminaron durante un largo rato por una serie de corredores y pasillos, lo que indicaba que aquella fortaleza o como se quisiera llamar era un edificio gigante, donde perderse era cosa fácil. Tras unos minutos, George y el soldado que le guiaba, Thomas, acabaron desembocando en un pasillo muy largo, aunque demasiado estrecho, tanto, que a George le producía una sensación que jamás él hubiera sabido explicar. Al final del largo pasillo se podía ver una pequeña puerta, como de una especie de piedra falsa, donde un muchacho de su edad esperaba preparado para pasar a la que debía de ser la sala de pruebas.
-Bueno - le dijo Thomas a George mientras paraba de caminar dejando que este le adelantara - ahí tienes tu sala. Aquí acaba mi camino. Suerte. - Y dándose la vuelta se fue por el mismo lugar por donde él y George habían ido minutos antes.
-Gracias - le dijo George en un tono apenas audible -.
El momento que tanto había esperado estaba ahora más cerca que nunca, y los nervios de George se acrecentaban por momentos, haciéndole casi desear salir corriendo de ese lugar, mandando al garete semanas de esfuerzo y trabajo. Sin embargo, George no estaba dispuesto a tirarlo todo por la borda después de tanto tiempo dedicado, por lo que, sin pensárselo dos veces, caminó decidido hacía la puerta, la que le conduciría a la gloria o a la frustración.

sábado 19 de enero de 2008

Capítulo 5: la prueba

Aquellos fueron los momentos más intensos de toda su vida. Parecía que cada movimiento que hacía y cada cosa que veía se iban quedando grabadas en su mente, como el que va escribiendo frases y frases en un libro, quedándose hay para siempre. Los segundos se le hacían eternos, y no era capaz de encontrar la fórmula para sacudirse la presión. Al final, tras lo que le habían parecido días, llegó al portón de entrada de la corde de Irud-Daer. Un porton de unos dos metros de altura, que acompañaba a una murallla que rodeaba todo el edificio. También se podía ver una torre de vigilancia al otro lado, sin embargo, en ese momento, se encontraba vacía por cualquier circunstancia. Allí, de pie a cada lado de la puerta, se podía ver a dos soldados, con sus sendas lanzas, serios, dispuestos a cumplir su trabajo a la perfección, el de vigilar las puertas de entrada.Poco a poco, George, se fue acercando a ellos. Cuando tan solo le separaban unos metros, los dos soldados se irguieron aún más de lo que ya estaban y cruzaron sus largas lanzas, formando una cruz e impidiéndole pasar. Tras unos instantes, el soldado de la derecha, de pequeña estatura y un bigote muy gracioso, se le dirigió de forma un tanto brusca:
-¿Deseas algo? - preguntó manteniendo la mirada fija al frente-.
George un tanto impaciente respondió.
-Venía a realizar...``la prueba´´.
-Ya - le dijo el soldado como diciendo``eres un enano con pinta de paleto que no va a conseguir nada en su vida´´. Acto seguido se dirigió a su otro compañero, de edad joven y bastante alto y que a George la pareció más agradable:
-Thomas, acompáñale a la sala, por favor.
El que al parecer se llamaba Thomas asintió, y sin mediar palabra alguna le hizo un gesto a George que indicaba que le siguiera.

Capítulo 4 (final)

George tomó aire, y una vez hubo relajado su mente comenzó a hablar:
-Muchas veces te pedía poder entrar en la corte, sin embargo tu decías que no me lo permitirías, pues bien, decidí que si tú no me lo ibas a permitir, debería yo entrenarme por mi cuenta. Al principio no avanzaba apenas, sin embargo, un día, por casualidad, me di cuenta de que había oído hablar de un antiguo ex-capitán de la corte...
George estuvo hablando como una media hora, sin parar, viendo como su madre, por cada palabra que pronunciaba, iba cambiando poco a poco de expresión, de mal en peor. Cuando acabó, su madre se abalanzó sobre él y le abrazó con todas sus fuerzas, mientras lloraba y exclama un sinfín de veces:
-¡Oh, George!
Una vez se hubo calmado el ambiente, George decidió que lo mejor era ponerse a dormir, y esperar al día siguiente para hablar a su madre de ese tema, más a fondo.


Al fin, el día de la prueba llegó, y con él, los primeros ataques de nerviosismo e inseguridades. Aquella mañana el tiempo era estupendo, apenas se veía una nube en el firmamento. George no quiso desayunar debido a los nervios que tanto sufría, a pesar de que Frat le había dicho que lo mejor para esos casos era relajarse y olvidar lo que venía. Para cuando George llegó a la casa de Frat, este ya le esperaba, preparado para infundirle sus últimos consejos, puesto que no debía acompañarle, porque su presencia en la corte podría producir un desastre:
-No pienses en lo que debes de hacer-le decía-, tan solo actúa de forma normal, tanto en tu prueba como delante de los generales.
Las palabras apenas ayudaban a George, que conforme pasaba el tiempo se ponía más nervioso. Estuvieron hablando durante unos minutos más sobre lo que podría ser la prueba, hasta que al final, George, tuvo que partir, rumbo a la corte, viendo como al pasar por delante de su casa, su madre le despedía desde la ventana de su habitación. Algún día ella se sentiría orgullosa de tener un hijo guerrero, estaba seguro de que así sería, y se prometió que aquella prueba la haría por su madre, y que la superaría costase lo que costase.

sábado 17 de noviembre de 2007

Ilustración 3









A continuación puso sobre la mesa....

Capítulo 4 (continuación)

Aquella noche, al llegar a casa, lo primero que hizo George fue dirigirse silenciosamente a su habitación, teniendo en cuenta que era imprescindible que su madre no le oyera, pues si no podía armarse la gorda. Para ello, dejó sus botas a la entrada, caminando así en calcetines. Sin embargo su madre ya le esperaba en su habitación, tranquila, sentada de brazos cruzados en su cama. Nada más verle se levantó y le comenzó a abordar con preguntas:
-¿Por qué siempre llegas tarde a casa?, ¿por qué casi no comes nada y te marchas siempre rápido de casa?, ¿qué es lo que haces durante el tiempo que estás fuera?.
A George le había pillado todo desprevenido, jamás hubiera llegado a imaginar aquella complicada situación. Ahora estaba metido en un gran lío, del que veía difícil salir. Debería contarle todo a su madre. ¿Pero y después que?, ¿se vendrían abajo todos sus planes e ilusiones?,¿perdería la esperanza para siempre?. George en esos momentos sentía como le temblaban las piernas, como se había quedado paralizado. Al final, haciendo ego de todas esas cosas que tanto Frat como la vida le habían enseñado respondió:
- Se que quizá no asimiles todo lo que te voy a decir, porque se que para ti será muy fuerte, sin embargo no estoy dispuesto a volverme atrás, mi decisión ya está tomada, así que prepárate, allá voy:

lunes 1 de octubre de 2007

Capítulo 4 (continuación)

Entre resoplidos y murmullos, George, cogió todos los elementos que se encontraban encima de la mesa, guardándolos en un pequeño saco donde solía llevar una pequeña cantidad de monedas, después, salió de la casa, dejando tras sí un terrible portazo, que hubiera dejado sordo a cualquiera. Podríamos decir que ya se encontraba hasta las narices de tanto aprendizaje, quería pasar ya a la acción, pero cada cosa debe hacerse a su tiempo.
Por otra parte, Frat se lo tomaba con calma, pensando que en el fondo, George era un buen chico. Aquella noche George no quiso cenar, simplemente se dirigió directamente a su habitación, donde se descalzó y se preparó para dormir. Al parecer, además de enfadado, George estaba cansado, pues se durmió antes, incluso, de que anocheciera.
Los meses pasaron, y con ellos, el enfado y el cansancio de George, que día a día iba encontrando
un gustillo cada vez mayor a aprender cosas de la naturaleza, cosas que más adelante, como había dicho Frat, le servirían de gran ayuda. ``Si es que soy un cabezota ´´, se decía con frecuencia, y se arrepentía de haber actuado de la manera que lo había hecho con Frat.
El día de la prueba estaba cerca, muy cerca, de hecho solo quedaba una semana. George notaba como, conforme los días pasaban, sus nervios se acrecentaban, haciéndole casi desear que ese día no llegara nunca, pero sabía que eso era imposible.
``Los nervios no son buenos´´, le decía Frat cuando este le contaba lo que le sucedía, ``relájate y deja que esos nervios se destruyan, dando paso a la tranquilidad y a la calma´´.
Sin embargo, había un hecho que estaba a punto de suceder y que George ignoraba, que provocaría cambios en el transcurso de esa semana y por qué no, en el de la prueba.

miércoles 30 de mayo de 2007

Capítulo 4: Minerales y demás.

Muy lentamente, los días se iban sucediendo. A George se le hacían una eternidad, pero no tenía más remedio que aguantarse. Deseaba que llegara ya el día de la prueba, un día en el que comprobaría si tras tanto entrenamiento se haría un hueco en la corte, o si todo lo que se había esforzado servía para algo.
Durante esos días, George había mejorado de una manera increíble. Tanto es así, que Frat había decidido por empezar a aprender el manejo del arco, pero sin dejar de lado la espada ni otros aspectos como la resistencia, el equilibrio o uno muy importante: el saber, que había hecho que George empezara ya a hartarse.
- ¡Oh bien, encantador! ¿Pero para que me sirve?
-De que te sirve pelear si no entiendes lo que haces. Tu te crees que luchar es dar mandoblazos a diestro y siniestro, pero no es eso.
-¿Y entonces qué es, eh?
-Luchar es una forma de vida. Mucha gente se gana la vida luchando en exhibiciones, en muchas plazas de muchas ciudades, pero claro, en tu vida has visto mundo.
-Dirás que no he tenido la suerte de ver mundo, si pudiera, yo ya no viviría aquí.
-Bueno, da igual, no pienso pienso entrar ahora en discusiones.

El caso es que tras quejas y protestas, George acabó por saber todo lo que, según Frat, un buen guerrero debía saber. Pero luego llegó el momento de tener que aprender el nombre de algunas plantas o de algunos minerales, y todo lo respecto a ese tema:
-Aquí puedes ver una hoja de frëlin, es una planta del tipo curativa, capaz de curar las heridas más profundas-dijo Frat poniendo sobre la pequeña mesa una pequeña hoja roja. Otras plantas de este tipo son: el tiyun de las montañas, la reswÿa, cercana a árboles altos y la freyä, que suele estar entre rocas medianas- a continuación puso sobre la mesa otras tres plantas, de tamaños y colores variados-.

sábado 19 de mayo de 2007

Capítulo 3 (final)



-Creí que te habías olvidado de mí- le dijo George a Frat nada más llegar a la orilla.
-Venga sube, rápido.
Frat seguía igual que por la mañana. Sus contestaciones eran un tanto secantes, como indicando con ellas que no le importaba lo que decía la otra persona.
Una vez George hubo subido a la balsa, Frat empezó a contarle lo que harían esa misma tarde:
-Esta tarde practicaremos el equilibrio. He visto que apenas aguantas en pie cuando recibes un golpe, así que practicaremos este aspecto, pués no creas que a la hora de atacar tus enemigos van a ser críos recién nacidos.
-Ja, ja. Frat, ¿sabes?, eres muy gracioso,-dijo George en tono burlón-por cierto,¿de dónde has sacado esta cosa?
-Esta cosa la tengo desde hace mucho, y por si no lo sabes, que sospecho que no, me ha salvado en más de una ocasión.
-No me...
-Ataca.
-Oye Frat,ya es...
A George no le dio a decir más, puesto que Frat ya había lanzado su primer ataque. A punto estuvo George de caer, pero en el último suspiro consiguió mantener el equilibrio. De nuevo atacó Frat y de nuevo George detuvo el golpe. Poco a poco iba mejorando. La pelea según pasa-
ban los minutos se ibga haciendo más reñida. Al final, la gran experiencia de Frat y su inmenso número de entrenamientos y enfrentamientos le llevaron a la victoria, echando a George al agua.
-Recuerda,- le dijo Frat a George desde la balsa-no puedes vencer a tu oponente con tan solo un tajo de tu espada.
Mientras tanto, George se estremecía de frío en el agua. Ahora estaba más enrrabietado que nunca. Subió rápido a la pequeña embarcació, preparadon para todo. allí le esperaba Frat, con gesto serio.``Nunca ataques co furia´´. George recordó ahora estas palabras, y se dispuso a atacar, pensando que tenía que tener precaución para no volver a caer. Y así lo hizo. Frat, captando lo que George hacía, rio por primera vez en muchas horas.

miércoles 16 de mayo de 2007

Capítulo 3 (continuación).

- Bueno, estuve deambulando por el bosque, sin alejarme mucho claro, y luego fui a darme un baño, hace un calor horribe- dijo George contándole a su madre lo primero que se le pasó por la cabeza.
- Entiendo,- le dijo Mary disimulando, pués sabía que en las palabras de George había algo muy extraño- bueno venga vamos, date prisa.
Durante la comida, un silencio sepulcral reinó en la sala, como si en la casa no habitara nadie, seguramente sería porque el cordero estaba delicioso, pero nunca se puede saber exactamente las razones que hacían ese silencio.
George comió hasta hartarse, y una vez hubo terminado, salió de la casa di-recto al río, bajo la atenta mirada de su madre, que no había perdido detalle de lo que George había hecho desde que había venido para la hora de comer.
**********

George, sabiendo que seguramente habría salido tarde de su casa, se dirigió corriendo hacia la cabaña de Frat. Ahora, tras la comida, se sentía fuerte y lleno de energía para nuevos combates, incluso se sentía capaz de vencer a Frat. Poco a poco fue llegando al lugar donde él y Frat habían entrenado por primera vez. Al llegar y ver que Frat no estaba, desenfundó rápido su espada, pués ya sabía lo que había pasado esa mañana, y no estaba dispuesto a llevarse otra sorpresa que le hiciera parecer un principiante sin experiencia. Los segundos fueron pasando, y Frat no aparecía. Su paciencia, finalmente, se agotó. George entonces, enfundando su espada, cogió y se
fue, rumbo a la cabaña de Frat.``Se habrá dormido, seguro que el entre- namiento de esta mañana le ha dejado polvo´´. Pero al llegar y descubrir que la puerta de la choza se encontraba abierta, cambió de parecer. Avanzó unos pasos, y allí sobre la mesa encontró una pequeña nota, escrita segura-mente con tinta, que decía:``en el río´´.
***********
Frat esperaba impaciente mientras tanto, creyendo ya que George a lo me-
jor había visto que no estaba y se había marchado. Sin embargo, al poco ra-
to George apareció sorprendido por lo que estaba viendo, pués Frat se encontraba subido en una balsa de madera que flotaba sobre la orilla del río, con la espada bajada esperando el comienzo del entrenamiento.

sábado 12 de mayo de 2007

Capítulo 3 ( continuación )

-Lección uno: nunca ataques a tu oponente con furia, a no ser que quieras acabar destrozado. Controla tu cuerpo y tu mente hasta que encuentres paz, después ataca, pero siempre, pensando lo que haces.
-¡Me da igual lo que digas, Frat, se que puedo vencerte sin tus enseñanzas!
-Muy bien-dijo Frat en un tono de voz tranquilo-allá tú.
Seguidamente, George, volvió de nuevo a la carga, intentando sorprender a Frat con un ataque fuertísimo, sin pensar lo que hacía. Frat paró su golpe por enésima vez y, tras un rápido movi-
miento volvió a dejar a George desarmado. Esta vez, sin embargo, George no estaba dispuesto a
sentir otra vez el golpe fuerte y seco de la espada de Frat, por lo que, antes de que este pudiera golpearle, se echó veloz a un lado, esquivando el golpe y,de paso, recogiendo su espada, dispues-
to a efectuar cualquier movimiento necesario. Pero Frat no estaba, simplemente parecía haberse esfumado. Sin embargo no era así. George, temiendo lo peor fue poco a poco dándose la vuelta. Frat para entonces ya habia dirigido su espada al cuerpo de George, que golpeado por una tremenda estocada, volvió a caer al suelo.
-Lección dos: no creas que puedes derrotar a tu enemigo con solo un tajo de tu espada. Utiliza la inteligencia, utiliza movimientos que tus contrincantes no esperen, solo así alcanzarás tu meta.
Estaba claro que George tendría que hacer caso a Frat si quería llegar a poder derrotarle, por lo que intentó tranquilizarse. Una vez lo hubo conseguido, George, levantó su espada, preparado
para atacar.
-Por hoy ya es suficiente-le dijo Frat a George enfundando su espada.
-Pero...
-Ya es suficiente. Ahora lávate en el río, está a unos pocos metros de aquí.
Frat, sin decir apenas nada más, tan solo que volviera por la tarde, se dio la vuelta y se dirigió con paso firme a su humilde estancia.

**********

El olor de la comida hacía que a uno se le hiciera la boca agua. Mary, la madre de George, preparaba en la cocina de la casa un sabroso cordero con patatas y lechuga. George, debía estar a punto de llegar para la comida. Y efectivamente, pasados unos segundos, George apareció en la puerta de la cocina saludando a su madre.
-Que bien huele madre-y mientrás decía esto se acercó y le dio un beso.
- Gracias George, anda lávate las manos y sirve la mesa, que vamos a comer ya. Por cierto, ¿dónde has estado hoy?

viernes 27 de abril de 2007

Capítulo 3 ( continuación )

Pero George no se movió. Seguía en el suelo, doliéndose de aquel golpe que, además de haberle provocado un dolor tremendo, le había hecho experimentar una sensación asquerosa que había conseguido hacerle expulsar todo lo comido la última vez.
-¡Levántate, he dicho! -volvió a gritar Frat aún más fuerte.
El dolor empezaba ya a disminuir en George, y ahora una valentía que jamás había sentido comenzó a apoderarse de él, pero seguía sin tener fuerzas para ponerse en pie.
-¡Vamos, levántate ya! -le volvió Frat a gritar por tercera vez, con un grito ensordecedor, que hizo retumbar el tímpano de George. -¡Obedece y coge la espada!
Finalmente, el dolor que recorría el cuerpo de George se apagó, como de repente. Entonces George, resurgiendo tras el fuerte golpe recibido, cogió su espada, se levantó del suelo y se dirigió directo a Frat, enfurecido, como alma que lleva el diablo. Sin embargo, Frat, sabiendo por experiencia lo que tenía que hacer, esperó a que George se abalanzara sobre él y , justo cuando la espada de George se iba a incrustar en su fuerte cuerpo, se apartó con el toque tan sencillo que le caracterizaba, haciendo caer a George de morros contra el suelo.

Ilustración 2

George sabía que el verano estaba cerca y, por lo tanto decidió una mañana entrenarse.